miércoles, 5 de diciembre de 2012

La luna en llamas

 orillas plácidas y senderos de luna roja en el agua
destello de tu sombra bordado en húmedo vaivén
clepsidra detenida como el deseo
en el borde de mi lengua
que te busca como si fueras un destino furioso
y te encuentra en la piel caliente
en el abrazo contenido
en el beso robado
en el latido violento de tu corazón que no miente
en la sonrisa escondida
en la mirada profunda
en el gesto reprimido
en la respiración voraz
la tuya y la mía
preludio exquisito
de una batalla primitiva
que los dos ganamos y perdemos
entre rumores incoherentes apenas exclamados
y sedosos embates
tu cuerpo contra el mío
en el mío sobre el tuyo
convulsionados palpitantes
líquidos curiosamente anidados
agotados y radiantes

la luna en llamas
vos yo
y un aroma a sudor y jazmines


jueves, 22 de noviembre de 2012

Sin brújula

Así de accidentado. Perdido en la bruma y el agua.
Derrotero sin carta de navegación.
Un movimiento a ciegas, sin estrellas.
Y sin embargo, de irresistible levedad.
Te anima (la levedad) a hundir los pies sin mirar si hay apoyo.
A caminar con los ojos apenas entreabiertos.
A intentar apresar la niebla a sabiendas de que es imposible.
Como querer atrapar un sueño cuyo sentido revolotea en el
fondo de tu mente y que se fue en cuanto enfocaste la mirada
en el reloj.
Hay cosas inasibles.
Vos, por ejemplo.
Yo, mi ego cada tanto.
Hay cosas que se quieren con la terquedad del capricho.
Pero se pierden en la razón nuestra de cada día.
Almas desnudas buscando su cobijo.

martes, 20 de noviembre de 2012

Minotauro

Nada te prepara para lo inesperado. No hay agenda que tenga día y hora para el evento que no tenía espacio por improbable, por imposible, por impensable y un montón de etcéteras más todos con im. Pero sucede.
Es como una ráfaga de viento helado en el trópico que termina con vos y un resfrío de proporciones bíblicas.
Te toma, de golpe y casi adrede. Si es que puede ser adrede el azar. Y estás vibrando. Y sintiendo. Como antes, cuando tenías el mundo por estrenar, cuando lo veías con ojos de futuro amistoso, sin miedo, puro carnaval rocambolesco. Vida que se derrama sin sutileza, pletórica y salvaje. Intuición desmedida.
Y apareciste. Casi de la nada para perturbar todos los esquemas. Un cambio radical. Cuántico. Me interpela.
Y yo.
Otra vez.
Sin respuestas.


Publicado hoy en Amor profano

(me pareció que había una relación con "Símbolo")

domingo, 18 de noviembre de 2012

En la niebla

Siempre quise esperarte en Praga. Siempre en Praga y la niebla. Siempre sueños olvidados, recuerdos de algo que no pasó, besos fugados.
Esa tristeza que es nostalgia de lo que nunca tuve y quise. Estabas más allá de mi alcance. Y verte era añorarte con una ferocidad de manada hambrienta. Por dentro la sangre se agolpaba en los oídos y el único murmullo que escuchaba era el del latido imperioso de mi corazón. Era deseo, era calidez, era ganas de tocarte desde adentro hacia afuera, de beberte, morderte, clavarte las uñas en la piel y luego besar cada centímetro de piel pálida. Besarte hasta el cansancio, hasta volver a empezar. Quererte sin fin, sin principio, sin promesas, sólo quererte.

Llegó Praga, como un destino escrito en piedra, y con ella la niebla. Y en la niebla yo y tu ausencia. Camino hacia la Ciudad Vieja y me pierdo, te pierdo. En mi mano se deshace un papel con palabras borrosas...

Te amo como se aman ciertas cosas a oscuras, secretamente entre la sombra y el alma. Pablo Neruda

miércoles, 24 de octubre de 2012

miércoles, 17 de octubre de 2012

Sueña tu boca




La lluvia terca pinta de gris las calles y la escasa luz crepuscular se pierde en ese mar de gotas que hostiga a la apurada multitud. Sin embargo, ella avanza como acorazada en sueños, como si la pequeña tempestad alrededor le fuera ajena y la noche, esa corriente de nubes oscuras y deseo que insiste, le confiriera  una sombría determinación despojada de estrellas…Y aún así, brilla.
En ese laberinto de almas ella te busca sin buscar porque se sabe impenitente,  y a la vez, fugaz. En ese laberinto de almas ella  quiere encontrar tu boca, para besar tus palabras, para deletrear tus labios, para danzar en tu lengua cálida, para cerrar los ojos y dejarse llevar por el ritmo acompasado de tus manos grandes vagando por su piel.
Ella quiere lo que quiere y más que no dice porque no tiene nombre, por eso cuando  te encuentra lo hace de soslayo, y te pretende así, esquivo, rebelde y, tal vez, amedrentado. Deberías saber que no hay nada que temer porque en esta encrucijada, ya se dijo “maktub” hace tiempo. Y en el destino que forjan, sus nombres no se entretejen: se encuentran a la luz de la fascinación, se recorren, se entreveran, se modifican, se sustantivizan, incluso se aman y así siguen un trecho, hasta que la maravilla se derrama por fuera y el cauce la contiene, ya serena.
En la pequeña tempestad ella sueña tu boca y le pide, bésame despacio.

sábado, 4 de agosto de 2012

Sólo uno



 ¿Puede una tormenta ser tan desapasionada?, te pregunté y no respondiste. O en todo caso, sí, porque de pronto fuiste ausencia.

No hubo dolor, hubo niebla, un atisbar entre jirones de memorias malditas. Quiero sacudirme eso. Volver al resplandor que me ciega para buscar, aunque sea a tientas, la sombra que le de sentido a la luz. O viceversa.

Quiero eso y el perdón. Un perdón de cuenta nueva, de paso nuevo, de página en blanco. Un perdón de lienzos y acuarelas, de vos y yo y el mundo entre nosotros con nosotros como si fuera una danza de espíritus libres consumiéndose en hogueras de Bealtaine.

Quiero un portento, sólo uno. Y un sendero en el agua.