miércoles, 24 de octubre de 2012

miércoles, 17 de octubre de 2012

Sueña tu boca




La lluvia terca pinta de gris las calles y la escasa luz crepuscular se pierde en ese mar de gotas que hostiga a la apurada multitud. Sin embargo, ella avanza como acorazada en sueños, como si la pequeña tempestad alrededor le fuera ajena y la noche, esa corriente de nubes oscuras y deseo que insiste, le confiriera  una sombría determinación despojada de estrellas…Y aún así, brilla.
En ese laberinto de almas ella te busca sin buscar porque se sabe impenitente,  y a la vez, fugaz. En ese laberinto de almas ella  quiere encontrar tu boca, para besar tus palabras, para deletrear tus labios, para danzar en tu lengua cálida, para cerrar los ojos y dejarse llevar por el ritmo acompasado de tus manos grandes vagando por su piel.
Ella quiere lo que quiere y más que no dice porque no tiene nombre, por eso cuando  te encuentra lo hace de soslayo, y te pretende así, esquivo, rebelde y, tal vez, amedrentado. Deberías saber que no hay nada que temer porque en esta encrucijada, ya se dijo “maktub” hace tiempo. Y en el destino que forjan, sus nombres no se entretejen: se encuentran a la luz de la fascinación, se recorren, se entreveran, se modifican, se sustantivizan, incluso se aman y así siguen un trecho, hasta que la maravilla se derrama por fuera y el cauce la contiene, ya serena.
En la pequeña tempestad ella sueña tu boca y le pide, bésame despacio.